Estoy orgullosa de ser parte de los millennials y de poder asumir el reto que eso constituye.
La clase pasada el profesor nos puso un vídeo que explicaba mas o menos como funciona nuestra generación, sobre las medallas que ganamos sólo por participar, los especiales que somos y lo mucho que los educadores y nuestros padres nos lo recuerdan, lo impacientes que somos y los dependientes que somos de las redes sociales y la tecnología, cierto, todo cierto; pero como diría nuestro filosofo local Suso el paspi: interesante pero discutible.
Soy absolutamente consciente de los contras que tenemos como millennials, lo incapaces que somos de estar solos y como nos dejamos definir por números, por likes y seguidores, además sé que algunas factores de nuestra crianza y el afán de nuestros padres por darnos todo lo que ellos no tuvieron en su infancia, puede que nos haya vuelto algo caprichosos, sólo un poquito. Pero también veo las capacidades que tenemos en un mundo globalizado siendo nativos digitales.
El mundo de hoy, gústele a quien le guste, gira en torno a la tecnología y las redes sociales. El publico de hoy tiene como prioridad la inmediatez y lo simple sobre aspectos como la calidad y el esfuerzo, así que el mercado cumple su principal función: cumple la demanda; no me mal interpreten, no estoy defendiendo esta posición ni mucho menos, sólo describo el panorama.
Este fin de semana asistí al X Encuentro de periodismo investigativo (si, estoy chicaneando, estoy muy feliz), y en este Daniel Coronell afirmo que el periodismo de hoy, liderado por los jóvenes que se gradúan de las escuelas de periodismo, se estanca en la post-verdad, ya que estos aceptan la información que les brinda Internet, reduciéndose a pocas fuentes, y esto lo vuelven verdad, limitándose a la simple comunicación de datos, siendo sólo un canal, lo que llevo al director de Univisión a deducir que el periodismo de hoy en día merece un cambio rotundo, dónde los tweets no sean la fuente principal, sino que se vuelva a recurrir al "zorro viejo" para que el análisis que se les de a la noticia sea más profundo y esta este empapada de contexto.
Añadió también, que el hoy nos ofrece miles de plataformas diferentes, que ya no era necesario amurallar la información a un canal o a un periódico, sino que las redes sociales convertían a los ciudadanos en periodistas, ahora cualquier persona puede tomar una foto de algún momento y volverlo tendencia y por eso mismo es automáticamente noticia, ejemplificando con especios como lo son "el periodista soy yo" de Caracol o como un vestido que no se sabia si era blanco o azul revoluciono la red.
Entonces me recordé a mi misma hace unos años debatiendo con muchas personas sobre ¿cómo lo veían blanco? si claramente era azul. Alcance a avergonzarme un poco, pero luego pensé que no fue malo, que el haber hecho eso no me desautorizó o deslegimitó para hablar sobre el apretón de manos de Juan Manuel Santos y "Timochenko" o la adopción gay. Así que llegue a una conclusión, el problema no es el impacto de todos estos factores altamente criticados, sino el desequilibrio que existen entre estos y la importancia que deben tener hechos importantes.
Si, creo que somos especiales, cada uno de nosotros, por mas Disney que suene, pero también estoy convencida de que el esfuerzo debe ser el principal pilar para el éxito. Creo que las redes sociales son una fuerte atadura, sé que sin mi celular caigo en desespero, pero no puedo ignorar el hecho de la excelente herramienta que es para informarme o comunicarme. Todo es malo en exceso y hermoso en perfecta medida.
Nuestra generación ha sido protagonista de múltiples discusiones, y muchas de ellas basadas en situaciones que yo misma califico de negativas. Somos la generación indignada, mostramos nuestro enojo por medio de "me molesta", porque para asistir a marchas y usar camisetas blancas estamos, pero las urnas sintieron nuestra ausencia, porque todos repetimos "adopta, no compres" pero muchos tienen un golden retriver y pocos han adoptado.
Daniel Samper también tuvo su oportunidad de hablar, e hizo una fuerte critica a la forma en como estaban redactando los jóvenes periodistas en nuestros días, compartiendo puntos de vista con Coronell, y dijo algo que para mi fue muy valioso, nos invito como generación a gastar
la suela de nuestros zapatos, a caminar la ciudad y no relegar el periodismo a datos básicos, sino empaparnos de la calle y de la ciudad, dejarnos envolver por historias, hacer de esta profesión una experiencia apasionante y enriquecedora, para que a la hora de sentarnos a escribir y comunicar trasmita exactamente eso, y no deje el sin sabor que vemos actualmente en la mayoría de los medios. También felicito el trabajo que han adelantado bastantes periodistas jóvenes, haciéndole recobrar un poquito de fe en la profesión, ya que fueron investigaciones increíbles, como la reunión de más de 400 periodistas a nivel mundial para sacar a la luz pública todo lo relacionado con los Panamá papers.
Posteriormente tuve un taller con Jana Baris, una corresponsal de guerra, enfocada en el conflicto armado entre Israel y Palestina. Esta periodista ha asumido la gran tarea de ser reportera en la granja de gaza, ha cubierto de atentados en su país y ha entrevistado tanto a las victimas como a los victimarios de esta guerra. Sus historias narran los hechos con toda la pasión con los que estoy segura que son escritos y además ella los complementa con fotografías tomadas por ella misma. Las imágenes son estremecedoras, casas destruidas, niños agachados esperando a que caiga una bomba y la alarma se calle, hospitales hechos escombros, entre otras cosas. Mientras ella exponía se le quebró la voz, toda el auditorio pudo sentir como se le arrugaba el corazón, y me sorprendió como una persona que vive rodeada de la violencia y la tragedia, aún es capaz de sentir con tanta intensidad lo que relata, no se ha vuelto insensible, todo lo contrario, puedo afirmar que es su motor para seguir contando.
Vi esto como señal, como impulso. Mi labor como periodista millenial es aprovechar todas las herramientas que me ofrece la actualidad y usarlas a merced de la verdad y el buen ejercicio del periodismo, no dejarme llevar a un abismo tecnológico, sino ser prueba de que los jóvenes somos capaces de hacer un cambio, recordando que el "impacto" deseado no va a ser inmediato y requiere demasiado esfuerzo. Confió en mi generación y en el provecho que le podemos sacar a las redes sociales y el Internet, acepto el reto de Coronell y Samper, para ser prueba real de que el buen periodismo es aún posible.
lunes, 3 de abril de 2017
lunes, 27 de marzo de 2017
Mi mala memoria
Mi memoria está en crisis. Mi
disco duro le ha dado prioridad a cosas absolutamente banales, como aprenderme
la canción de la mala rodríguez “33”, rimas sin sentido alguno pero que se
escuchan bien y lucen bellas al lado de un bate de béisbol, gracias a esto los
temas relacionados con la clase no se han guardado correctamente en esta
cabecita distraída, mis más sinceras disculpas de ante mano.
Pero bueno, vamos a ver, juntos
de la mano, que permanece hasta el día de hoy en mi mente. Alejandro, Majo y
sus gomitas terminaron de exponer el código 5, ahora sé que es una figura y una
tabla, sé la diferencia, y sé que ustedes también, esa vaina la repitieron
mínimo 6 veces. También sé que debo ponerle “nombre y apellido” a ambas y que
las tablas no tienen bordes exteriores (como el pan de sándwich, es más rico
sin las orillas).
Vimos muchos vídeos, me gusta ver
vídeos. Vimos un experimento que consistía en el sufrimiento, tentar a unos
pobres niños con un masmelo, no podían comérselo, aunque lo tuvieran ahí, pobres,
pero a cambio recibían otro, dos masmelo por aguantar. Cosa que vi y que no sé
si se tuvo en cuenta, es que entre más de dicen a uno que no puede, o que
espere, más le dan ganas de hacerlo, así que no es que los niños además de que
les encanta el dulce, les dijeron algo que es mortal para los impulsos humanos:
“no puedes”.
Qué drama, esa frasecita siempre
me raya el oído y me deja pensando, y no sé confundan, no es cuando mi mamá me
dice que no puedo salir, sino cuando mis capacidades se ven cuestionadas, ¿cómo
que no puedo?, claro que puedo, venga y mira cómo puedo. Entonces hay que
plantearse que es lo que no creen que puedo lograr. Me voy a poner en los
zapatos de esos pequeños cachorros humanos del vídeo ¿Qué haría la Paula de 7
años?
Pero para eso tengo que
contextualizar como era yo hace 12 años. Físicamente, me vestía rarísimo, usaba
más colores de los tolerados por el ojo humano, andaba despeinada (bueno, no ha
cambiado esa situación), con las uñas cortitas y mal pintadas. Me gustaba
correr y rodar en el pasto, en general dar vueltas hasta quedar mareada. Mi
conexión con la naturaleza era muy buena, me encantaba recolectar flores para mi
mamá y perseguir mariposas.
Mis amigos, en su mayoría hombres,
eran igual o más inquietos que yo, y nuestra amistas se caracterizaba por los
retos continuos, prefería mantenerme alejada de las pruebas asquerosas que se ponían
entre ellos, “a que no te atreves a comerte ese gusano” y “el que dure más
tiempo con tierra en la boca” son sólo los más higiénicos ejemplos, yo sólo
miraba intentando no vomitar. Pero llego el día en que me retaron a mí, menos
mal no tenía nada que ver con poner a prueba mi sentido del gusto y mis papilas
gustativas, pero si significaba un reto para mí, que no soporto las alturas
desde pequeña. El reto consistía en subir al árbol más alto y viejo del
conjunto, la verdad me aterraba, al comienzo me negué, cruce mis brazos como símbolo
de rechazo total a la idea, pero no hay peor empuje que “Uy, qué gallina”.
Yo no era una gallina. Si, tenía miedo,
pero no era una gallina, así que mis pesitos y manitas diminutas en ese
entonces procedieron a abrazar ese árbol y escalarlo como Trazan. No fue tan difícil,
sólo no tenía que mirar abajo, llegue a la copa y grite con todas las fuerzas
de mis pulmones “¿No que muy gallina?”. La cosa se complicó un poco a la hora
de bajar, tenía más miedo y me sentía aún más vulnerable, pero no se lo iba a denostar
a los niños que abajo esperaban mi regreso triunfal, claro que no, así que mi
sonrisa fingida y yo bajamos lento pero seguro. Nunca había estado tan feliz de
tocar el suelo.
También he tenido algunos choques
con mi papá frente a los retos, cuando tenia 13 años mi papá me dijo que lo más
seguro era que no podría ganar un torneo de tennis teniendo en cuenta lo mala
que soy en los deportes y que nunca había cogido una raqueta antes, así que en
mi mete dije “¿si? ¿muy mala? “entrene meses, y si, gane el torneo, ¿No que muy
mala?
Así que, con el contexto
realizado, me pondré en situación, ¿Qué hubiera hecho la Paula de 7 años?. En
medio del conflicto sólo podría imaginar a mis amigos y a mi papá diciendo “Seguro
no puede resistir a comérselo”. Así que por más de que quisiera, utilizaría mi
misma sonrisa falsa para ocultar mi desespero. No pensaría en el segundo
masmelo, de hecho, casi no me gustan, pensaría en lo hermoso que sería
lograrlo, demostrar que si podía.
Ahora, dejando atrás las
divagaciones de mi yo infantil, también recuerdo los videos de mis compañeros
de clase, me reí mucho, gracias.
Para el código 6 es a quien van
dirigidas mis disculpas, no recuerdo mucho, sólo alcanzo a bocetar mentalmente
el tema de las citas, de cómo citar correctamente, pero lo hostigada que estoy
de normas APA y mi poca disciplina mostrada la semana anterior no me permite
recordad mucho, en serio lo siento, espero mejorar la otra clase, mi bienestar académico
lo agradecería. Además que es un código muy importante, tenemos que estar
citando constantemente, rayos, me di cuenta un poco tarde, lo bueno es que aún
tengo tiempo y en la siguiente sesión van a explicar el tema, tarde pero a
tiempo.
Así que de este blog podemos concluir
que:
- - La canción de la mala rodríguez es pésima, pero
algo de bueno debe tener porque me la aprendí toda. Escúchenla y juzguen
ustedes.
- - Aprendo más cuando me alientan con comida, como
las gomitas de Majo y Alejandro.
- - Yo a los 7 años era una caspa y mi pobre mamá no
podía quitar las manchas de tierra en mi ropa ni con Vanish ropa color.
- - No me hubiera comido el masmelo sólo por
orgullo, ni siquiera por comer otro masmelo, tal vez hubiera sido diferente con
chocolate, ahí si alcanzo a dudar de mi fuerza de voluntad.
- - Por favor sigan haciendo vídeos, me rio mucho.
Gracias.
- - Código 6, pondré más de mi en clase, promesa.
lunes, 13 de marzo de 2017
Hagamos una pausa
La puntuación nos permite
distinguir donde hacer una pausa. Estos signos nos indican cuando detenernos,
cambiar de rumbo, aclarara algo o simplemente respirar. Lo que me lleva a
pensar que debería existir un manual de normas APA para la vida, un librito que
indicara cuando ponerle pausa a una relación toxica o a un trabajo que ya no
nos hace felices, o cuando ponerle punto final y no volver a retomar la loca
idea de volver a ese lugar tenebroso y oscuro. Un manual que nos dijera que
luego de esas pausas; comas, dos puntos y punto y coma va un espacio, para
dejar de jadear como perritos sedientos mientras leemos, para eso necesitamos
ese espacio.
Punto. Además de indicar el final
de una idea, deben usarse en la abreviatura de los iniciales de los nombres
como J. K. Rowling, pero no en siglas o acrónimos como APA, porque esas letritas
deben permanecer juntas, no es necesario separarlas, pobres. Ellas no merecen
un final, por más de que odiemos APA no las separemos.
Coma. Nos da un respiro, inhalemos
calma. Cuando enumeramos tres o más elementos, ejemplo: Quisiera comer ya
mismo, pizza, chocolate y un pescadito. Considero necesaria la pausa tras
nombrar semejantes delicias, y apa esta de mi lado, así que hagan la pausa. Además,
debemos usarla en una oración explicativa, que pueda eliminarse sin afectar el
sentido y estructura de la frase. La coma también nos será útil a la hora de
enfatizar un año. No se usa como antes de y, o, e, estas pequeñitas no
necesitan de una coma antes, ellas respiran solas, pero gracias.
Punto y coma. Separar dos ideas independientes
que no se relacionan directamente. Como un arrocito en bajo, que estén juntitos
pero separados, así. Un respiro pequeño pero necesario. Asimismo, debemos usar
el punto y coma para una enumeración que ya contiene comas internas, así
logramos separar los elementos y hacer más fácil su identificación en el texto,
su lector se lo agradecerá.
Dos puntos: ayuda a extender o ilustrar
una idea, por medio de ejemplos. Si la oración luego de los dos puntos representa
una oración gramaticalmente completa va en mayúscula, de lo contrario
recurriremos a las diminutas minúsculas. Usará los dos puntos también en razones
y proposiciones, en referencias entre lugar de publicación y la casa editorial.
Rayita, una súbita interrupción, un
alto bastante grande que implica más de un respiro, como una pelea dentro de la
una relación, un algo significativo. La relación va bien, todo está perfecto e
inesperadamente BOOM, cuando le pregunta a su pareja ¿Qué tienes? Dice “nada”.
Si, así actúa una raya, interrumpe, pero no finaliza una idea. Así que luego de
pelear ustedes siguen, tal cual pasa con la oración. Otro tipo de respiro.
Dobles comillas. Introducir
comentarios irónicos, términos inventados o de una jerga en particular, estas
deben emplearse sólo una vez, en adelante se dará por entendido. También
debemos usarlas cuando se nombre un libro o texto en específico, para referirse
a unas indicaciones exactas. Pero no debemos ironizar con las mismas, de hecho,
no use ningún signo de puntuación para hacer esto, es más preferiblemente no
haga eso, a APA no le gusta.
Comillas simples. Deben emplearse
cuando una referencia ya tiene comillas dobles originalmente a la hora de
citarlo, no la use cuando cite en bloque, acá se debe usar las comillas dobles,
sinceramente no sé si entendí esta parte muy bien, pero hice mi mayor esfuerzo
frente a las comillas, ¿doble comilla es diferente a comillas dobles? Perdón,
espero no haberlo confundido más.
Paréntesis, serán usados para introducir
elementos aclaratorios a la expresión, pero no como las comas, así: modelos
significativos (ver tabla 5). Los paréntesis también se usan para agregar una abreviatura,
agrupar expresiones matemáticas, encerrar valores estadísticos, grados de
dificultad entre algunas otras cosas que no creo que sean de su interés en este
preciso momento. De nada.
Frente a las normas ortográficas
tenemos las mayúsculas, y es lo que ya sabemos, al comienzo de cada párrafo y
nombres propios, para títulos y encabezados, sustantivos propios y nombres
registrados, sustantivos seguidos por numerales o letras, títulos de pruebas,
evaluaciones y cuestionarios, en estos casos las diminutas serán excluidas, pobrecitas.
Anqué si, estéticamente las mayúsculas se ven más bellas.
Apa es un mal necesario, y sería estúpido
negar que hay varios datos que desconocía, me son y serán útiles, agradezco su
aparición de mi vida, pero mi escritura creativa se siente coartada, limitada a
la hora de redactar este blog. Espero poder encontrar otra inspiración diferente
en las líneas del manual, ya que las normas no me permiten imaginarme o
relacionarla con diferentes cosas, lo siento.
lunes, 27 de febrero de 2017
Charly Garcia y APA
Por favor leer escuchando esto. Gracias. https://www.youtube.com/watch?v=VAOBIkhOARM
Ya no quiero volverme tan loca
con las normas APA, este conjunto de reglas ha complicado mi vida, y con las
ultimas clases enfocadas exclusivamente en este tema, en el fondo de mi veo
temor y veo sospechas con esta extraña fascinación nueva que tiene el profesor.
Desde el colegio adaptarme a estas normas fue difícil, empezando nunca he
tenido muy claro la larga lista de estatutos, no me los he aprendido ni mucho
menos sé cómo aplicarlos correctamente. Así que, para entender todo este
embrollo: No voy en tren, voy en avión.
Por si no usted no ha ido a New
York, ni a Paris, por el contrario, vive bajo la tierra, Charly García ha
regresado al mundo de la música con “Random”, el nuevo álbum que estreno hace
poco , el 23 de febrero de este año para ser exactos. Arrancó con Chopin nocturne op 9 no 2 para regalarnos La máquina
de ser feliz, plateada y lunar. Justo en esta locomotora desconocida pero
cautivadora, nos aventuraremos a entender lo que un grupo de psicólogos,
antropólogos y administradores de negocios han decidido imponer como necesaria
tortura académica.
Código 1: Tipos de artículos. Hay 6 tipos
de artículos, (como los años que Charly se demoró en darnos pistas de un nuevo
álbum, desde el 2010 con Kill Gil estábamos esperando su regreso. Valió la
pena.) Hay estudios empíricos, enfocados en proyectos de investigación y su
proceso; reseña literaria (artículo que estoy dispuesta a hacer sobre “líneas
paralelas” escrito adivinen por quien, Charly) , encargada de evaluar material
de otros autores; artículos teóricos, que presentan información empírica sobre un tema promoviendo el avance de alguna teoría, para afinar algunos conceptos;
artículos metodológicos, (ojala Charly hiciera uno sobre el proceso creativo de
“los dinosaurios”) que explican a la comunidad investigativa, modernos métodos,
nuevas formas de indagación o modificaciones a otros métodos; estudios de caso,
que son informes obtenidos al trabajar con individuos o comunidades y otros
tipos de artículos, que vienen siendo como el homenaje que Charly Garcia, Fito
Páez y Ricardo Molo le hicieron a Cerati, ya que este tipo de artículos se
enfocan en información breve, comentarios, obituarios, réplicas de obras, etc.
Este código también habla de la ética en
la presentación de estos documentos. Evitar el plagio, citar correctamente, dar
los créditos correspondientes. Con “me siento mucho mejor” Charly nos mostró
como se vuelve una canción ajena en un hit musical sin necesidad de cometer
plagio, por el contario rinde tributo a otros autores, ya que su trabajo como
versionista ha sido impecable, y me podría quedar hablando horas sobre “Himno
nacional argentino” inspirada en Star-Spangled Banner de Jimi Hendrix o “influencia” y su relación con “Influenza” de Todd Rundgren, pero este escrito es sobre
normas APA, vaina que tengo que recordarle al lector y principalmente a mí.
Código 2: Elementos de manuscrito. ¡Qué
placer esta pena! Acá se habla sobre el título del documento, el nombre del
autor, la afiliación institucional (¿Sabían que le dicen “Bigote bicolor” a
Charly García por la falta de pigmentación en su bigote, gracias al vitíligo, provocado por los trastornos que sufrió ya que sus padres estuvieron
ausentes durante su infancia?, pobre, pero es un título, es explicativo y tiene
menos de 12 palabras, cuenta).
Además, este código nos habla del
resumen, que es una síntesis breve, preciso y no evaluativo, coherente y
conciso. Por ejemplo, la versión charlesca del himno nacional argentino es un
resumen en versión rock en español, que logra condensar en 4:35 minutos los
10:37 minutos originales, pero sin perder el sentido, por el contrario,
adquiere un valor adicional, que servirá para reconstruir un periodo de la
historia argentina, instrumentalmente hablando, y fue tal el impacto que muchos
argentinos tildan esta versión como mejor, algunos hasta se atreven
de reclamar esta interpretación en los partidos de fútbol, prefiriéndola sobre
la de Vicente López y Blas Perea.
Código 3: Canción para mi muerte. Hubo un
tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad, luego me toco exponer el código
3. Sólo por si no se ha percatado, para mi es difícil mantener distancia de un lenguaje literario o metafórico, ya que
considero mucho más hermosa y entretenida una prosa elegante acariciada tenuemente
por alegorías y símbolos, pero APA no está de acuerdo con mi posición romántica
en sus textos académicos, APA prefiere lo literal, especifico y directo, “menos
es más”, diga únicamente lo que quiere decir, evitando las redundancias y las
contradicciones, evite el te amo, te odio, dame más.
Es importante que las ideas estén organizadas,
se debe pensar bien en la línea que se quiere seguir en el artículo, todo lo contrario,
a “rompan todo” que Charly hizo en 1991 con Pedro Anzar, porque si quieres bailar,
si quieres sentir, adelante, pero siguiendo una estructura, ya que facilitara
la lectura y hará más entendible el texto. También es importante elegir el
vocabulario correcto y la jerga adecuada. (Algo así como “No llores por mí,
Argentina”, vaya expresión tan acertada).
Procedemos a la reducción de discriminación
por tema. Género, hace referencia a los términos adecuados y no peyorativos que
deben usarse en un texto académico, eludiendo una marginación sexual. No se
dice “sexo opuesto” se dice “el otro sexo” y una mujer que estudió ingeniería es
ingeniera. No seamos suicidas, recurramos al plural y nos libramos de las
complicaciones que implica distinguir si somos excluyentes o no, cambiemos el
terapeuta, por los terapeutas, recuerden que todo gato en la ciudad tiene mil
vidas.
Desconocía varias cosas cuando empecé a
realizar esta exposición, la diferencia entre transgénero y transexual me era
tan ajena como la cordura a Charly, la diferencia es que yo necesito de estos
conocimientos, él está perfecto en su locura. APA enseña a no tener caos,
Charly me enseñó a ordenar el caos.
APA es como “Tu vicio”. Yo soy un vicio
más, en tu vida soy un vicio más ¿Por qué no me dejas si es que soy tan sólo un
vicio más? Tu vicio. Tal cual, puedo oír susurrar esas palabras en mi oído cada
vez que empiezo algún texto bajo estas normas demoniacas, a pesar del odio que
le guardo, las necesito, las necesitamos.
Cuando escuche por vez primera “chipi
chipi” la deteste. Charly acababa de romperme el corazón. Sentía que las
botellas de póker, el humo de jet negro y la reciente charla sobre Sartre no
combinaba para nada con ese sonsonete medio salsero. El cambio abrupto de “cuando
pase el temblor” de Soda Stereo a el trabajo experimental del señor bigote
bicolor no me convenció. Pedí que la cambiaran, que Janis Joplin me lograría entender
mejor en ese momento. Mis caprichos fueron rápidamente atendidos, y deje atrás a
ese tal “chipi chipi”. Viernes posteriores, esa canción me persiguió, y así fue
como le cogí cariño, de a poquitos. Espero que suceda lo mismo con APA, que de
lunes en lunes pueda entenderlas lo suficiente como para aplicarlas, o al menos
para que en el próximo parcial me vaya bien.
Ahora ustedes cada vez que estén “masturbando
a la nena en un hotel de Pinamar” pensaran en APA, y así sabré que he logrado mi
cometido.
lunes, 20 de febrero de 2017
Mi nuevo tesoro
Al entrar a esta universidad era
consiente de ciertos beneficios que contaba, sabía que la biblioteca Alfonso
Barrero Cabal me brindaría desde a Hanna Arent y John Locke hasta libros sobre
el tarot y el Kamasutra. También sabia de ático, que me ha sido muy útil en mis
proyectos audiovisuales y trabajos publicitarios; las cámaras, luces y
micrófonos son una ventaja que tenemos sobre otras universidades. Con el tiempo
fui conociendo más y más beneficios, como por ejemplo el poder ver películas en
la biblioteca y jugar Xbox. Además, tenemos el gimnasio, que sinceramente use
dos veces porque la actividad física y yo no nos llevamos muy bien, por eso si
vuelvo sería por el jacuzzi.
Luego de un año en la universidad,
en esta clase, conocí que tenía acceso a otros beneficios, como a la base de
datos que me ha sido muy útil en otras materias. Esto me recordó algo sucedido
en otra clase: en teoría del conflicto el profesor nos mostró una base de datos
que estoy segura que le sería bastante útil a muchos, ya que contiene todos los
conflictos armados del mundo, con fechas exactas, los actores y cifras exactas.
Entonces me llevo a preguntarme algo ¿De cuantas bases de datos me estoy
perdiendo?
De muchas Paula, de muchas. Luego
de un pequeño curso (tutorial en YouTube) y buscar exhaustivamente (googlear)
conocí otras bases de datos, que seguramente usaré en mis próximos trabajos, que
lamento profundamente no haber conocido antes. Yo, al sentirme orgullosa de mi
nuevo conocimiento, le conté a mi papá lo aprendido y le muestre algunas de las
bases de datos que conocí y cómo manejarlas, posteriormente el soltó el típico
comentario de “Si hubiera tenido esto en mi época, todo hubiera sido más fácil”
para luego regañarme por no haberlas conocido antes y demás sermones que nunca
faltan. Lo bueno es que ahora él también usa algunas de las bases de datos para
su trabajo, ahora los artículos que escribe tienen diferentes fuentes y es
bastante tierno ver a mi papá navegando como todo un jovensuelo en esta
plataforma.
En clase también conocimos google
académico, plataforma que filtra mejor la información que el google
convencional. Así que hice un experimento: Si en el google que todos conocemos,
con poner los síntomas en la barra de búsqueda automáticamente padecemos de
cáncer terminal, ¿qué pasa si pongo los síntomas en google académico? Pues
nada, acá no me matan, acá me informan sobre plantas medicinales, pdf médicos
que proceden de una universidad y algunos informes de vacunas. En google
académico no muerdo, en cambio, aprendo medicina (un poquito).
En esa semana también nos
introdujimos en el mundo de las normas APA, y tocamos el tema del plagio, que
en lo personal, me encanta, identificar que es plagio, es toda una aventura
editorial que estoy dispuesta a afrontar por el resto de mi vida con especial
entusiasmo, oímos casos de plagio y aprendí que no debo hacer. Aprendimos los
tipos de artículos y sus características, así que ahora estoy un poco más
ubicada frente a este tema.
El mundo informacional es demasiado
amplio y tan desconocido por mí, cada día que paso en internet aprendo algo
nuevo, desde manualidades o recetas, hasta datos curiosos que impresionan a
ciertas personas. No puedo dejar de preguntarme cada lunes y miércoles ¿qué tan
bien estoy usando esta herramienta que cargo conmigo en mi celular y
computador? Pero tengo seguro que al menos saldré más hábil de esta clase, y
podré usar lo aprendido a lo largo de toda mi vida.
domingo, 12 de febrero de 2017
Mi relación con el Internet
Querido Internet:
Tú, conjunto descentralizado de
redes de comunicación interconectadas, me has decepcionado. Recuerdo nuestro
primer encuentro: Mi primera encarta, un portal que tenía diccionario para
niños y juegos de memoria, ya no necesitaba de Paint para divertirme, tú me
ofreciste un software educativo lleno de información que ya no recuerdo, pero
que me fue útil para el colegio. Tenía los datos necesarios para superar mi
primaria con rotundo éxito. No dude de ti, nunca, fue tan fácil para mi creer
en tus palabras, esa confianza que me trasmitiste fue suficiente para hacer mis
tareas y exposiciones, tus juegos me divertían y me enseñaban quien pinto la
mona lisa o escribió el quijote de la mancha, no hubo mentira alguna, fuiste
sincero conmigo, mis padres y mis profesores te aprobaron ¿y cómo no?, eras tan
puro.
Luego Messenger, qué inocente era, me
acercaste a mis amigos por medio de zumbidos y bombas de agua virtuales, conocí
los emojis, tú me enseñaste que era expresarme por medio de animales y caritas,
mi dificultad para decir lo que pienso y mi pereza de escribir mucho te
agradecen tan significativo acto. Ahora podía no sólo chismear en clase, sino
pasar horas y horas cotorreando con mis amigas, y con todas al mismo tiempo.
Tengo que admitir que a esa corta edad me fue más fácil hablar por Messenger
con los niños barones de mi clase, nada me causaba más adrenalina que mandarle
un “hola” al niño que me gustaba, y luego mandarle un zumbido, así como para no
perder el toque de intensa que me caracteriza desde pequeña.
Sin saberlo, me adentraba
lentamente al mundo de las redes sociales. Facebook es una realidad paralela,
donde la vaina se complicaba un poco y a la vez me facilitaba ese proceso de la
socialización, al que a mis 12 años le temía. Internet, tú y Facebook se han
encargado de inmortalizar mis peores etapas, fotos tomadas en Cameroid para ser
posteriormente editadas con Picnik, con “TKM” y “XOXO”, para completar, estados
que reflejaban mi “depresión profunda” pre-adolecente. Tu eres cruel internet,
no viste como suficiente mi vergüenza y ahora cada vez que abro Facebook tengo
un “recuerdo” ¿Qué te hace creer que quiero recordar eso?
Pero también me has regalado
momentos hermosos, me has otorgado algo que te agradeceré por siempre: películas
y series. Mis viernes y sábados lluviosos no serían nada sin ti, mis ojeras
gritan cuevana y pelis24, nada podrá remplazar los instantes que hemos pasado
juntos. YouTube fue todo un hit, mejor dicho, ¡la toteaste! Qué buen invento,
que buena idea se te ocurrió para hacerme aún más dependiente de ti. Porque no
sólo me ofreciste música, sino toda una recopilación de vídeos estúpidos, pero
tan TAN entretenidos, además, poco a poco me ibas conociendo mejor, me recomendabas
cosas que sabias que me iban a gustar, pocas veces te equivocaste.
En mi vida académica, tu y yo éramos
uno, no había tarea o proyecto al que no recurriera a ti, y sé que así va a ser
siempre, nuestra relación en este tema será eterna, te lo prometo. Pero en esta
clase de información y documentación me han contado cosas sobre ti que no me
han gustado mucho. Yo recurría a ti porque sé de las capacidades que tienes y
lo mucho que le has aportado a mi vida, pero ¿Cómo así que a veces mientes? Yo
nunca te he mentido a ti, te he dicho donde vivo, que me gusta, mi fecha de
nacimiento, todo lo que te doy es verídico, ¿y tú me pagas con esto, internet?.
Está bien, entiendo que unas cuantas bromitas, que cadenas en WhatsApp sobre
que ahora van a cobrar, unas cuantas noticias falsas, fotos editadas, está
bien, podía soportarlo, lo entiendo, pero ¿meterse con mi vida académica? No,
no lo voy a aceptar.
De ahora en adelante ya no voy a
confiar tan ciegamente en ti, me has demostrado que no eres tan perfecto como
te dices ser, y que has cambiado desde nuestro primer encuentro en Mi primera
encarta. Ya no eres el mismo, o tal vez yo no lo quería ver, no lo sé. Sólo sé
que ahora te haré muchas preguntas, de hecho, en clase creamos un cuestionario
para saber cuándo nos mientes, porque al menos no soy la única que cayó
redondita en tus redes, no, somos más, estamos unidos por una causa: saber cuándo
nos mientes y tal vez en un futuro poder cambiarte, lograr que mejores. Tu
puedes, yo lo sé.
Ahora mirare la extensión de las páginas
web que me muestras, verificaré tus fuentes, estaré más atenta a la biografía, buscare
el contacto del autor, porque me canse; me canse de que cada vez que me
pregunten de donde saque la información decir: “Wikipedia profe” ¿Qué es eso? ¿Qué
me has hecho? No, no más, ahora sonaré diferente cuando nombre paginas científicas
o diccionarios especializados, seré una nueva persona, también con tu ayuda.
No todo es tu culpa, en una
relación las cosas son de los dos, yo también sentía como suficiente lo que me
entregabas, me recostaba en ti y no recurría a los libros u otras fuentes. Qué
mediocre fui y qué alcahueta fuiste tú. Es hora de dar un paso, ambos, es hora
de que nuestra relación madure y avance, si yo soy consciente de la forma en
que busco y uso la información, tu podrás aportarme justo lo que necesito. He
de resaltar grandes facultades que posees, tu rapidez, tu variedad, la forma en
que las distancias se hacen cada vez más cortas, eres maravilloso, por eso te
amo. Pero porque te amo, me amo y amo mi vida académica e intelectual, vamos a
lograrlo.
Se acabaron nuestros encuentros
jocosos de “la mujer con tres senos” “haz maíz pira con los celulares de tus
amigos” “carga tu celular con una sandía”, no te creo más, fue divertido, lo
sé, pero me fallaste no una, sino varias veces, por eso la confianza que tenía
en ti ya no es la misma. No niego lo divertido que eres y la inmensa cantidad
de sonrisas que me has sacado (también lágrimas, los vídeos de “solado que
regresa a casa” son mi debilidad), has estado para mí en cada momento de mi
vida: si estoy triste tengo una lista de reproducción en YouTube que se llama “para
llorar poquito” #datoreal, si necesito concentrarme hasta los mismísimos Mozart, Tchaikovsky y Chopin
están ahí. Tú haces eso posible
Esta carta es también para
agradecerte. Gracias por libros enteros en PDF, por películas que ya no consigo
en la esquina pirateadas, por Spotify, por los memes, por Julio el profe, por “vídeos
de caídas 2016” (o 2015, da igual, los he visto todos) y por “gatitos súper
tiernos”. Gracias por Skype, Snapchat, Instagram, twitter y Facebook. Desde
Juegos.com hasta Yahoo! respuestas. Gracias. Esto no es un adiós, es un “sí,
pero ¿y las fuentes?
domingo, 5 de febrero de 2017
Falsa y cibernética valentía.
En un mundo donde las redes
sociales juegan un papel crucial en las relaciones personales, nace una
realidad paralela sin normas, insignificantes restricciones y con la
posibilidad del anonimato. Las personas adquieren diferentes personalidades a
causa de las infinitas posibilidades brindadas por el internet y el nombre con
el que fuimos bautizados no nos define más, ahora somos un usuario, una arroba
(@).
Podemos ser quien queramos, un
gran empresario o una niña inocente de tan sólo 12 años, no nos exigen
comprobar que realmente lo seamos, no exigen ningún documento de identificación
o una referencia personal, cualquiera con wi-fi, automáticamente puede
establecer una conversación con alguien dispuesto a encontrar un nuevo amigo, subir
contenido a la red y descargar otro, no hay límites.
Debido a esto, las personas se
sienten “libres”, salen a relucir ciertas actitudes que difícilmente podrían llevar
a cabo en la vida real, el coqueteo se ha vuelto más sencillo y las emociones se
han reducido a emoticones, tres monitos pueden expresar todo el sentir humano,
por otra parte, también hacer daño y manifestar odio es más fácil gracias a la
simpleza cibernética, la frontera establecida bajo el respeto no tiene
importancia alguna, lo moralmente incorrecto no existe.
El anonimato le ofrece al
individuo un escudo y una espada con el que puede hacer lo que le plazca,
insultar a mi enemigo, ridiculizar a mi oponente o torturar al indefenso parece
ser válido en el internet. Plataformas como Ask.fm, bastante popular en cierta época
de mi vida, puede llegar a ser realmente peligrosas, “preguntar anónimamente”
significa “acá usted puede decir todo lo que seguramente no le diría a esta
persona si la tuviera al frente suyo”, y una falsa valentía impulsaba a las
personas para descargar odio, insultar y atacar a una persona es cuestión de
presionar enter.
En el documental visto en clase
evidencie esta “falsa valentía”. Por ejemplo: ¿Recuerdan a Clive Worth?, el minero
jubilado de 60 años que se ha acostado con más de 400 mujeres gracias a Facebook,
¿habría el logrado el mismo número sin este atajo virtual? ¿tendría el mismo
coraje en vida real? Me permitiré dudarlo, o Cameron Reilly ¿le hubiera dicho
de frente a la futura reina “vaca presumida”? No lo creo.
Pero las cosas pueden subirse de
todo, ¿Qué tan lejos puede llegar esta osadía ficticia? Todos hemos escuchado
los casos de bullying donde las redes sociales jugaron un importante rol, como
el de Anna Todd, una joven de 12 años que, sin pensar en las consecuencias, hizo
topless por webcam y fue sextorcionada, pues alguien realizo unos screenshot y decidió
sacarle provecho a la situación. El acosador termino subiendo las fotos a internet,
causándole un insoportable dolor a Anna por las burlas en su escuela y en las
redes sociales. A sus 15 años decidió suicidarse y registrar su historia en un
video. Posterior a esto, la historia se hizo viral, su escuela le hizo un homenaje
y demás cosas que no le devolverán la vida a Anna. Lo que me lleva a
preguntarme ¿Eran conscientes estas personas del daño que hacían? ¿Estar tras
una pantalla les otorga tanta “seguridad” que son capaces de agraviar a esta chica
sin detenerse a pensar en el verdadero efecto de sus ofensas?
En la red somos otra persona,
somos más atrevidos, tomamos riesgos, nos tiene sin cuidado lo que pueda
ocurrir luego, al fin y al cabo, dando clic en la x de la esquina superior
derecha se acaba el rollo, cerrando sesión ya no estoy, eliminando de amigos o
dando unfolow desaparece esa persona para mí. Nuestra personalidad de altera,
nuestra confianza se incrementa al mismo tiempo que el número de seguidores que
tengamos y cuantos “me gusta” obtenga nuestra foto, nos permitimos definirnos
por medio de números y las paginas a las que le damos like. En internet no somos
nosotros, somos lo que queremos ser y lo que creemos que la gente quiere que
seamos, podemos mostrar un instinto animal destructivo o una bondad desbordada,
dependiendo del contexto virtual y el usuario con el que se esté en el mismo,
porque puedo ser Sergio Martínez en Facebook al mismo tiempo que soy “@tumachocaliente”
en latinchat, dos mundos diferentes separados únicamente por ventanas del
navegador.
Pero bueno, en verdad estas son tonterías,
a nadie afecta que el usuario de latinchat consiga una pareja. Pero cuando este
abanico de personalidades perturba significativamente un escenario moral es
cuando me causa temor el poder del Internet.
Internet es una herramienta enorme y un arma de doble
filo, siento peligroso el uso que se le dé a esta y desconfió un cada vez un
poco más del discernimiento humano, la delgada línea entre el bien y el mal se
desvanece con más rapidez en este mundo digitalizado, la belleza se resume en
selfies y la diversión en fotos de comida y bellos paisajes mejorados con
filtros. Existe un mundo enorme llamado redes sociales, riesgoso pero
entretenido, lo suficientemente tentador como para que la mayoría, si no somos
todos, tengamos un perfil en Facebook y otras 4 redes sociales más, un lugar
que nos permite comunicar si estamos felices, tristes, en un bar, en tal ciudad
y con x personas, donde la inmediatez nos proporciona una dudosa cercanía con
nuestros amigos y familiares, facilitando la comunicación.
Personalmente, sin dejar de lado mi realidad virtual, le
apuesto a las relaciones reales, sin un “visto” o un “azul”, con besos reales y
no emoticones de labios, con recuerdos que superan las fotos, con amigos
verdaderos, de los que están ahí sin necesidad de un “en línea”. Le apuesto a
las lágrimas reales y no a un estado en Facebook, a luchas reales y no un “me
enfurece”. Porque el momento va a estar
ahí, siempre, conmigo, así no publique una historia en Snapchat.
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